Parece un día más pero se cumplieron 8 meses desde que recibí aquel papel que aún conservo donde me decía que tengo VIH, hoy es 1 de Diciembre que es el "Día internacional de lucha contra el vih/sida"..Dicen que hay personas que se expresan mejor escribiendo que hablando, este también es mi caso y por ello la idea de escribir algo pero hablando de lo que siento, lo que me pasa. A falta de blog, heme aqui.
Creo que nadie recibe la noticia y dice "uh, q bueno!". Las lágrimas recorren siempre y aprendemos a convivir con ellas. Cada persona, cada cuerpo hace un proceso que le es propio. Mi proceso es seguramente diferente al de muchos. En mi caso vengo de un ámbito de la militancia hace ya 4 años, con algo de experiencia en el activismo LGTBI y donde ante cada hecho que me da bronca o me mueve algo me dan más ganas de organizarme y seguir luchando.
Aún recuerdo cuando recibí el resultado. Ese día me fui derecho, aún shockeado, para la facultad sin saber bien que hacer ni que decir, sin hablar con nadie hasta que una amiga me preguntó cómo había salido y ahí salió la primera de las muchas lágrimas que me acompañaran.
En este camino aprendemos a convivir con algo externo, aceptarlo como algo más y hasta "naturalizarlo" en nuestra cotidianeidad. Existe el peso de llevar a todos lados algo que nosotros no elegimos pero está ahí presente en nuestro cuerpo. Poco a poco le fui diciendo a mis amigxs, compañerxs de militancia, parejas, ex parejas, a mi hermana, gente que me ayudó muchísimo y estuvo ahí incluso sin entender lo que pasaba adentro mío hasta el final y también gente que se alejó aunque fueron pocxs.
¿Cómo fue que pasó? La verdad no tengo idea, no le di muchas vueltas, la "causa" era menor, sin importancia. Les dije a las personas con las que había estado el último año para que se hagan el test por las dudas. Culpa no hay, en el 20% de las relaciones sexuales no me había cuidado y esa decisión se toma de a dos (o más?) generalmente.
Al principio buscaba ir realizando actividades, facultad y militancia sin darme cuenta que estaba postergando un malestar que crecía en mí. Sin dedicar tiempo para "parar la pelota", llorar un rato y seguir adelante por eso parecía que lo tomaba "livianamente". Pensé: bueno, tengo un problema, habrá que buscar la solución...busqué médico y quería ver como era el tratamiento. Gracias a un buen amigo dí con una psicóloga que me explicó algo completamente nuevo para mí ¿Qué es el VIH? Había oído hablar mucho del virus pero, como muchxs, nunca tuve educación sexual en el colegio ni tampoco me habían dado una charla cuando recibí el resultado, le huí si se quiere. Ahí, medio dormido por trabajar de noche, en un cuartito pequeño descubría que había dentro de mí. Sólo un virus que te baja las defensas que no se puede eliminar pero que puedo vivir mi vida normalmente por muchos años, como cualquier persona, si seguís un tratamiento. Por dentro yo sabía que era algo más que eso.
El estigma social que carga la frase "Tengo VIH" es impresionante. Sigo sosteniendo que no estamos en los 80/90 donde estaba el "boom" de la "peste rosa" y si tenias el virus o la enfermedad del sida era como que te decían que morirías pronto y cargabas un estigma social impresionante. Hoy en día es tratable y es menor el estigma pero sigue estando ahí, todxs lo hemos atravesado de alguna u otra forma en algún momento. Lo vemos cuando sentimos una pseudo obligación moral de decirlo como si fuera un rótulo que debemos cargar, lo vemos cuando se lo contamos a alguien con quien queremos tener sexo y la respuesta es "me da miedo", lo vemos en ese mismo miedo en los ojos de la otra persona, lo vemos a veces en la lástima o en el simple hecho de mirar diferente, lo vemos a la hora de buscar laburo y tener el miedo a que te rechacen un puesto por esto.
Miedo muchas veces infundado, sinsentido que nos termina oprimiendo más y más llegando a creer que ese mismo rechazo o el miedo lo encontraremos en todos lados. Es como pararnos frente a un grupo de gente y decirlo pensando que van a salir todxs corriendo pero vemos que en realidad no es así, que se quedan, que preguntan. Ese miedo, ese rechazo creo que se debe a una ignorancia profunda que hay hoy en día sobre lo que es el vih y el sida a falta de educación sexual laica en los colegios.
Hace 6 meses empecé con el tratamiento tomando 2 pastillas al día, algo que pasé sin muchos problemas. Siendo hipo (o hiper?) tiroideo no me molesta tomar pastillas todos los días aunque no voy a negar que al tenerlas por primera vez en mis manos las miré y dije "mierda, estas me van a acompañar el resto de mi vida". No es algo fácil pero unx se da cuenta que no son las pastillas en sí lo que te hacen mal (incluso los efectos secundarios son menores hoy en día) sino que estas son lo único con lo que contamos para poder estar bien, para tener una larga vida saludable.
Luego de unos meses de conocer el resultado, mediante un conocido hoy amigo, me acerqué a la Red Argentina de Jóvenes y Adolescentes Positivos, red de la cual formo parte. Creo que sólo te entiende de verdad alguien que pasa una circunstancia similar o la misma, esto me fui dando cuenta y por eso creo que es necesario unirnos quienes lo vivimos "en carne propia". Junto con un grupo de Córdoba fuimos a un encuentro nacional de jóvenes que vivimos con vih. Esa experiencia fue una de las cosas más importantes que tuve, encontrarme con gente de diferentes rincones del país que cada unx hace su propio proceso, compartiendo momentos y charlas unx aprende muchísimo y también el hecho de hablar 3 días seguidos del tema hace que caigas un poco a la realidad. Creo que fue la primera vez en años que llore frente a tanta gente pero hoy pienso cuanto agradezco esas lagrimas que salieron sin permiso, a veces son necesarias para seguir adelante.
Hace algunas semanas al encontrarme con un grupo de ex compañerxs del secundario comente del virus y para sorpresa mía me empezaron a preguntar ¿Cómo estas? ¿Cómo es el tratamiento? y demás. En ese contexto una amiga se me acerco y me dijo una frase que me quedo muy adentro: vos sos revolucionario, buscas cambiar esta sociedad. En vos está poder generar algún cambio, compartir lo que vivís diciéndole a la gente que se cuide, que use preservativos, que se haga el test para agarrarlo a tiempo. En mí está el poder hacer algo con lo que vivo.
En este camino aprendí muchas cosas nuevas, a cuidarme un poco más, empezar a comer bien y ver los límites que me marcaba mi cuerpo para no tener un ritmo de vida estresante sino hacer lo que quiero y me haga bien para estar feliz. Comer bien y saludablemente, pensar en hacer ejercicio, pensar en dejar de fumar, querer empezar terapia psicológica fueron algunas de las ideas que están dando vueltas y proyectos para adelante.
¿Fácil? No lo creo. Muchas veces tropezas y llegas a pensar que en tu vida sólo hubieron errores, viendo todo negativo como un día gris tras otro. Poniéndome una venda para evitar ver las cosas "buenas" que también te acompañan: acercarte a nuevas personas, conocer vidas y experiencias con el virus de diferentes personas, cuidarse y cuidar a otrxs y el ver que es un virus más, que mi vida no cambia en lo fundamental, sino que es un "agregado".
Creo que todxs tenemos objetivos en nuestra vida, metas que nos ponemos por delante. Ese objetivo mayor fue y es lo que me acompaña aún más que el virus. Mi objetivo es cambiar esta sociedad de raíz, vivir en una sociedad libre de explotación y opresión. Una vida que merezca ser vivida donde no nos opriman por nuestra orientación sexual, identidad de género o por vivir con VIH/sida por esto me organizo y lucho día a día.
Este año, y aún para adelante queda aprender a convivir con el virus, aceptarlo hasta el final a pesar de ser ajeno y seguir adelante, de pie y luchando contra todos los estigmas y opresiones que aún perduran, para que no haya nuevos jóvenes que se dan con el resultado y estén solxs, para que haya una educación sexual laica en todos los colegios, para que el sistema de salud sea público y de calidad, que todxs puedan acceder al tratamiento de forma fácil y rápida. En esa lucha estamos y si no la damos quienes lo vivimos "en carne propia", ¿Quién lo hará? Hacia eso apunto y seguiré caminando día a día, con tropezones, con lágrimas y depresiones, con la dificultad que conlleva el vivir con esto, con mis miedos pero con la certeza que otro sistema y otra sociedad es posible.
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