En diferentes redes sociales y medios de comunicación se difundió una noticia publicada por diferentes medios de comunicación donde se acusa a una persona que vive con VIH/sida de haber "contagiado intencionalmente a 31 hombres", razón por la cual fue arrestado y puede ser llevado a prisión según las leyes estadounidenses. Este no es el primer caso como puede verse acá, acá o acá. Esta noticia causó diferentes reacciones y puntos de vista hasta antagónicos, debates por las redes sociales y en los mismos medios de comunicación que publicaron la noticia. En primer lugar lo primero que surge (y se pueden ver en los comentarios de las notas en los medios) es acusar moralmente a esta persona por no haber dicho su serología (el vivir o no con VIH/sida) a sus parejas sexuales cuando es necesario decirlo o mínimamente cuidarse. En primer lugar, creo que esto conlleva un error. Nadie puede verse obligado ni por leyes ni por otras personas a decir que vive con VIH/sida o no. Cada unx hace un proceso que le es propio donde acepta o no el virus en mayor o menor medida. Hay muchas personas quienes el proceso que hacen tarda años hasta aceptar la existencia misma del virus. En un nivel legal, la Ley Nacional de Sida aprobada en el año 1996 sostiene "Art. 2º -Las disposiciones de la presente ley y de las normas complementarias que se establezcan, se interpretarán teniendo presente que en ningún caso pueda: a) Afectar la dignidad de la persona; b) Producir cualquier efecto de marginación, estigmatización, degradación o humillación; c) Exceder el marco de las excepciones legales taxativas al secreto médico que siempre se interpretarán en forma respectiva; d) Incursionar en el ámbito de la privacidad de cualquier habitante de la Nación Argentina; (...)". Tomando estas afirmaciones no puede sostenerse una obligación pseudomoral de que alguien debe o no decir la existencia del virus o la enfermedad en su cuerpo y es responsabilidad no de quien convive con el virus sino de las 2 (o más) personas que tienen relaciones sexuales de cuidarse. Es sabido que en muchas parejas (principalmente las heterosexuales) existe una opresión existente en este sistema machista donde a la mujer le cuesta "imponer" en la relación sexual el necesario uso del preservativo y, como sabemos, los preservativos femeninos casi no se reparten ni venden.
Luego de esto cabe reflexionar sobre algunos hechos:
- Por un lado, este caso es una expresión de una problemática social vigente. El "problema" existente no es si usó preservativo, si dijo o no a sus parejas sexuales la existencia del virus, sino el hecho de que en diferentes países del mundo el virus del VIH se sigue expandiendo y ahí el principal responsable que esto suceda son los diferentes Estados burgueses que en lugar de promover campañas para que se de Educación Sexual laica, científica y de calidad en los colegios, llevan detenido a alguien cuando no lo dice. Particularmente en Argentina, existe una ley de educación sexual integral aprobada en el año 2006 que, si bien tiene muchos límites como no dar un lineamiento sobre cómo dar educación sexual dependiendo el mismo del ministerio de educación de turno, no hablar una sola palabra ni en la ley ni en los lineamientos sobre diversidad sexual e identidad de género en la adolescencia, dejar a los colegios la libertad de impartir la educación sexual que opinen correcta o rechazar los lineamientos en base a la "libertad de fe" (cosa que como todxs sabemos lo único que hace es darle más poder a la iglesia católica que rechaza el uso de preservativos, el aborto y las relaciones sexuales entre hombres, entre mujeres o un rechazo a las identidades transexuales, travestis o transgéneros); esta ley aún no se aplica en la mayoría de los colegios, recién en el año 2013 (/luego de 7 años de aprobada la ley) se realizó un taller sobre educación sexual en la provincia de Córdoba y hay falencias en su aplicación como demostró el caso de una docente en San Luis. Esta problemática lejos de ser una responsabilidad (como afirman sectores kirchneristas) de lxs docentes, directores de escuela y padres (recordemos que lxs docentes tienen que correr de colegio en colegio con sueldos miserables que no llegan a fin de mes como se ve en cada paritaria en los diferentes puntos del país), es una falta de voluntad del gobierno nacional en que esta ley se aplique realmente. En muchos casos los mismos sectores revelan que hay una falta de presupuesto para dar talleres a docentes mientras los subsidios que se dan a la Iglesia católica o a pagar la deuda externa cada vez son mayores.
- En lugar de promover esta educación sexual la resolución que tomaron es llevar detenido a esta persona. Incluso en Argentina, el código penal sostiene en el libro segundo (de los delitos), capítulo 2: lesiones, artículo 89 dice "Se impondrá prisión de un mes a un año, al que causare a otro, en el cuerpo o en la salud, un daño que no esté previsto en la disposición de este Córdigo." El artículo 91, que hace referencia a lesiones gravísimas, precisa que corresponderá reclusión o prisión de tres a diez años, "si la lesión produjese una enfermedad mental o corporal incurable", el artículo 92 agrava la pena, si concurriere alguna de las circunstancias enumeradas en el artículo 80; la pena para el caso del artículo 91 será de "tres a quince años". Por su parte, el Capítulo 4: delitos contra la salud pública, en el artículo 202 hace referencia a que: será reprimido con reclusión o prisión de tres a quince años "el que propaga una enfermedad peligrosa y contagiosa para las personas". Es sabido que el código penal argentino es de los más de derecha existente pero a veces resulta necesario tomarlo en consideración para ver que la "igualdad" del discurso k se queda en eso, discurso..
- De más está decir el tratamiento que hacen los diferentes medios de comunicación sobre el tema donde se puede ver claramente la estigmatización social existente a las personas que vivimos con VIH/sida incluso sin ser claros en la diferencia entre el virus del VIH y la enfermedad del sida. Sobre esto está la muy buena nota de página 12